fanzine nº 21: díscolo
alguien
Alguien
piensa en díscolo como agresivo, cerril; algo así como díscolo malo, de amor deshabilitado; díscolo malo y gritón, de mirada encendida, de verborrea de repetición. Tonto. Del culo.
Pero cuando yo
pienso en díscolo pienso en el díscolo bueno, el que se enfrenta al algoritmo, el que cuestiona los mensajes que pretenden reforzar sus posturas, el que no se deja engatusar por las sonrisas y las buenas palabras, el que entorna los ojos con suspicacia, incluso cuando acompañan su gusto o su idea o su prejuicio.
Ese díscolo también le gusta a Alguien, me dice; habilitado en el amor, supongo, dice. Y yo digo sí, habilitado el amor y habilitada la capacidad de empatía… Empatía incluso con lo otro y con lo ajeno, incluso con el díscolo malo.
Oh, dice. Ya, digo. Eso cuesta, dice. No siempre se consigue, digo. Me gusta pero con matices. ¿Matices?, pregunto. Díscolo bueno pero siendo firme, dice, empático pero firme en el criterio propio. Ya, digo. Ya, dice.
Hasta aquí todo muy así como aburrido, tramitoso, pero luego me vuela los sesos cuando también dice:
Me interesa también el díscolo loco:
Disco
Disco loco
Colo disco loco
coco. Lodo. Codo.Colo
camos nuestras manos allá lejos allá arriba, levantamos una pierna y bailamos el desnudo de uñas nacaradas y palabras inventadas:colodisco, cualoco, doscolisto, disquilito, torrijespejo.
Eso dice. Y eso que dice me da agua fresquita y risa por dentro eso. Sonrío. Alguien también sonríe y esas sonrisas son una caricia díscola-buena-cóctel-molotov que me arden por dentro el corazón y me dan la vida. Danzan mis sesos explotados. La vida es esto. La vida que da gusto.
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